Que no cunda el pánico si pide un piquito
Brutal el primer buceo nocturno, morenas gigantes serpenteando entre los corales, una cosas raras rojas y melosas que se llaman bailarinas españolas, pez escorpión tragándose a un desafortunado pez convertido en pescado en ese momento, una sepia preciosa bailando para nosotros, y montones de peces de colores cuyos nombres todavía no conozco🦑🐡🐠🐟 . Ahí estábamos nosotros, cíclopes negros marinos con aletas en los pies, creando un ambiente fantasmagórico cada uno con el haz de luz de su linterna, que parecía pintar una un paleta infinita de panteones los corales, las rocas, los peces, y la increíble fauna que se escondía en la oscura noche marina.
Las sombras de algún pez se proyectaban enormes en la arena confundiendo a mi inconsciente de haber visto un escualo.
Por cierto nos han avisado que si se acerca alguno, estemos tranquilos, nos pongamos verticales y dándoles la cara, que a veces quieren jugar y pueden darte golpecitos con el morro y la cola, a ver quién mantiene la calma cuando allí abajo un tiburón te da palmaditas en el hombro, o te pide un piquito...
Ninguno ha aparecido... todavía. Nos llaman a cenar y después a dormir, que al amanecer nos toca sumergirnos de nuevo
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